Las etiquetas son para la ropa

Hace meses que a mi familia y a mi nos ronda por la cabeza el momento de comunicarlo a los peques de la casa.

Tenemos un sobrino de 3 años, y 2 sobrinos mellizos de 8.

El otro día se lo pregunté a la psicóloga que trabaja con Jaimete en su centro de estimulación temprana, y me comentó que hay unos cuentos para los más pequeños que ayuda a comprender que en el mundo existen personas y famílias diferentes, así que los buscaré y compraré para lectura veraniega. Pero, también me dijo que ella lo haria lo más natural posible, con el más peque seguramente que compremos los libros y poco a poco más adelante lo irá descubriendo.

Unos libros que he visto interesantes son: “Tengo Síndrome de Down” y “Anastasia la Valiente”.

Mi preocupación seguía siendo los dos mayores, que adoran a su primo, y siempre están dispuestos ayudarme en su estimulación, porque quieren que lo más pronto posible consiga caminar, y así, poder enseñarle a jugar al fútbol (sienten pasión por este deporte). Esta preocupación se la trasladé a su madre (mi prima), le hablé de los cuentos que me habían comentado, de contárselo abiertamente, pero entonces nos entró el miedo, miedo a que lo traten distinto, a que lo sobreprotejan y dejen de ser ellos mismos con él, no nos gustaría que le pusierán etiqueta, ya que es un niño más, que jugará como los demás.

Pasaron los días, y como comenté en la anterior entrada, fuimos a ver la peli de Campeones. Pues tras la peli, Aleix super contento por lo que le gustó el film, fue directo a contarle a su padre lo divertida que es: “Papa mola mucho, es super divertida, tienes que verla. Va de un equipo de basquet que jugaba fatal y termina jugando super super bien”, a priori no llama la atención. Pero nosotras, en seguida nos dimos cuenta de lo extraordinario, en ningún momento dijo que fueran discapacitados, para él, eran personas que jugaban a basquet. Y nos hizo pensar sobre si era importante decirles algo, y decidimos que no, que si ellos son capaces de ver a las personas sin etiquetas, quienes somos nosotras para ponerlas. El día que noten alguna diferencia, seguro que nos preguntarán y les contaremos todo lo que necesiten saber con total naturalidad.

Este episodio me ha hecho pensar mucho sobre el tema… ¿De dónde nace la necesidad de etiquetar todo y de poner nombre a las personas? ¿Tenemos los seres humanos una necesidad natural de marcarnos para saber quién sigue la norma y quién no?

Por suerte siempre me ha gustado diferenciarme del resto, quizá por ello estudié publicidad, y la máxima de todo publicista que se precie, es buscar la diferencia del producto o servicio y sacarle su máximo potencial, y esa es mi meta, mostrar la belleza en la diferencia y descubrir todas sus capacidades.

Escrito por

Proyecto para dar visualización y voz a las personas con Síndrome de Down. Desterrar mitos y creencias, y caminar juntos hacia una integración social real.

3 comentarios sobre “Las etiquetas son para la ropa

  1. Marta, qué es “normal” y qué es “diferente”?
    Como bien dices esas etiquetas las ponemos las personas.
    Hoy en día si das las gracias, dices buenos días o incluso si cedes tu asiento en el bus eres “raro”. Y por que?
    Para mí, la normalidad es lo que yo hago, vivo y siento, siempre intentando no hacer daño a nadie y comprender a cada uno tal y como es.
    Etiquetas pone el que se cree perfecto y…la perfección no existe.
    Un beso.

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  2. Hola Marta,
    Tras leer esta nueva entrada en el blog, he recordado la siguiente situación con mi hija de 4 años hace un par de meses.
    La nena me comentó que tenía una compañera nueva en el cole (que tan sólo ha estado 15 días, era por algún tema de acogida familiar):
    “Mamá hay una chica nueva en mi clase, y ya somos más chicas que chicos..(sí, competencia a tope con 4 años), y se llama María (nombre que no levanta sospechas..) y tiene el pelo rizado y es genial” Un par de días me habló de esta niña nueva, habían jugado en el patio a piratas, a mamás y papás.. en fín, una niña sin más, como ella y sus otras amigas.
    Y resulta que un día de esa semana fui al cole para hacer una actividad con los peques y veo a la niña nueva: una niña preciosa de color negro. Mi hija había obviado ese detalle, para ella no había sido importante.
    Cuando le pregunté en casa me dijó “Mamá yo soy de color carneta y ella es oscureta y no pasa nada”
    Marta, las etiquetas las ponemos nosotros los adultos. Los niños tienen esa bendita inocencia que posibilita que muchas veces los padres aprendamos a mirar.
    Un saludo

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