Y de repente dejó de crecer. Vol. 4.

Tras ese día 22 de agosto todo cambió. Mi embarazo de libro y perfecto empezó a no serlo.

Si no recuerdo mal el día 22 fue martes, pues me volvieron a citar el siguiente lunes, 28. La razón, es que el bebé no estaba creciendo como venía haciendo hasta hora, y la curva de crecimiento parecía que se había estancado. Podría no ser nada, pero mi queridísimo Dr. M (lo llamaré así por respeto) quería asegurarse que todo iba bien y sólo era un pequeño contratiempo.

Imaginaros los nervios y la angustia hasta el siguiente lunes.

Llegó el lunes, me volvieron hacer una eco, y efectivamente, el bebé seguía sin crecer al ritmo que debería. Crecía un poco, pero más poquito a poco de lo normal, en ese momento empecé a escuchar la palabra doppler, desconocida totalmente hasta ese momento. El Dr. M. me dijo que el bebé se veía bien, que yo estaba bien, pero que parecía que el alimento no le llegaba como debería y por eso no estaba creciendo, para que lo entendáis,  yo estaba de 29+2  semanas de gestación y el bebé tenia un tamaño acorde a 28+4 semanas, el desfase no era muy grande, pero el Dr. quería que me viera e hiciera una eco-doppler un colega suyo muy reputado, el Dr. C, para descartar cosas. Así que la próxima semana me quería volver a ver para seguir un control, y en dos semanas  me citó con el Dr. C.  Me recomendó que hasta entonces trabajara menos, descansara más, y sobretodo que no me estresara (como si fuera fácil pensando en que tu pequeño pueda estar pasándolo mal dentro de ti).

Pasada la semana, volvimos a ver al Dr. M. para una eco de control, y para nuestra preocupación no había crecido nada, nada, de nada. Estaba de 30 semanas y seguía con el tamaño de 28.

El Dr. empezó a preocuparse más, y directamente llamó al Hospital al que pertenecemos, para que me hicieran un control desde allí, ya que seguramente sí el bebé seguía sin crecer me tendrían que realizar una cesárea de urgencia, y al hospital privado que suelo ir, no tienen incubadora ni uci neonatal, por lo que el bebé nacería en el hospital público (he de decir que este control más exhaustivo era porque al tener seguro, mi gine es del privado, pero al no tener riesgo aparente alguno yo en el público no hubiese vuelto hasta la semana 34/35, con lo cual no hubiésemos sabido nada de que el bebé no estaba creciendo, ya que yo no me encontraba mal, ni tenia molestia alguna).

Según había visto en la eco, y por su experiencia creía que mi cordón no enviaba el suficiente alimento al bebé, debido a que mi placenta había empezado a envejecer antes de hora. La cosa empezaba a ser bastante preocupante. Pero siempre me he sentido tan arropada por mi gine, y sobretodo por la tranquilidad de mi marido, que en ningún momento perdí los nervios.

Aunque no perdí los nervios, mi preocupación crecía por segundos: ¿seguro que está todo bien?, Y si no puede comer ¿Porque no lo sacáis ya?.

Escrito por

Proyecto para dar visualización y voz a las personas con Síndrome de Down. Desterrar mitos y creencias, y caminar juntos hacia una integración social real.

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