Eco aquí y eco allá. Vol.5

Todo empezó a ir muy deprisa.

El martes 12 de septiembre me vio el Dr. C, y confirmó que la placenta estaba envejeciendo antes de tiempo, y que por lo tanto el bebé no recibía toda la comida que debería, y por ello no estaba creciendo lo que le tocaba. Yo volví a insistir si el bebé estaba bien, y me dijo que sí que se le veía bien, pero que intentarían que aguantara lo máximo posible dentro de mi, que estuviera de reposo, que comiera proteínas, yo entonces estaba de 31 semanas y querían que al menos llegara a las 35/36, me dio cita para el 26 de septiembre (2 semanas después que seguramente aguantaría) para ver como estaba y si seguía igual me programarían una cesárea.

Al día siguiente ya tenia cita en el hospital, me vio un gine, me hicieron otra eco, confirmaron lo que ya me habían dicho, pero querían que me volvieran a ver ese mismo viernes.

Y ese viernes, por tercera vez en una semana, volvíamos a ver a un gine, hacerme una eco, y por primera vez escuché que cabía la probabilidad de que el bebé pudiera venir con alguna anomalía o algún tipo de Síndrome.

Recuerdo, perfectamente las palabras del ginecólogo. Tras realizarme la eco, nos dijo a mi y a Jaume: – en el informe veo que os han visto varios médicos, ¿os han dicho lo que puede pasar? nosotros nerviosos, dijimos que nos habían dicho varias veces que la placenta envejecía antes de hora. Pero él, nos volvió a insistir: – ¿nadie os ha dicho la posible razón?. Y ahí, vino el jarro de agua fría: – no tiene porqué, pero cabe la posibilidad de que el bebé, tenga Síndrome de Down, o algún otro síndrome, seguramente no sea nada, pero os lo tengo que decir, que podría ser una de las razones. En ese momento me recorrió un enorme escalofrío por todo el cuerpo y se me nubló todo, aguanté como pude el tipo, serena, tensa, nerviosa y a la vez tranquila, él, seguía hablando, pero en mi cabeza no estaba la palabra Down, en mi cabeza tan sólo retumbaban las palabras: “algún otro síndrome”. Tras unos instantes en las nubes, volví a bajar a su despacho y me metí en su conversación… – Marta, te recomiendo que te pongas dos inyecciones para la maduración pulmonar por si tenemos que practicar una cesárea de urgencia.

A todo sin pensar dije que sí, que lo que hiciera falta. Nos la recetó para comprar las dosis en la farmacia, y nos pusimos en camino del centro de salud donde trabaja la Tia Mari, la madrina de mi marido que es enfermera, para que me pusiera la primera dosis. Bajando las escaleras de la consulta del hospital, apenas nos dirigimos la palabra, era un silencio incómodo, extraño entre nosotros dos, y nada más bajar me derrumbé, nos encontramos con una amiga, Laia, y me puse a llorar desconsolada, era la primera vez que lloraba así, desde hacía tiempo, creo que era el estrés de estos días que por fin explotaba y brotaba hacia el exterior.

Escrito por

Proyecto para dar visualización y voz a las personas con Síndrome de Down. Desterrar mitos y creencias, y caminar juntos hacia una integración social real.

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